Ocaso

Escrito por murderin221b 07-04-2018 en iberdrola. Comentarios (0)

Ocaso

Not with a bang but a whimper.
T.S. Eliot


El primer día de la Tierra, (el primer día real de la Tierra), el sol era el mismo, la luna y las estrellas eran las mismas, las cosas que fluyen y anclan eran las mismas. A las 6 a.m., en Kyoto, Takeshi se negaba a levantarse e intercalaba entre sueños parpadeantes sus quejas sobre la utilidad de ir a la escuela y la paciencia de su madre. Pierre reposaba los ojos sobre el agua anaranjada de Noumea, desandando el camino hacia su trabajo; mientras que Sialie deshojaba la última vigilia, arropando entre el olor del café, y descubría que toda la isla de Tonga no era la suficientemente grande para alejarlo de la ausencia de su esposa. Marta preparaba la mesa para un almuerzo tardío y se deleitaba en imaginar la sonrisa de Marcos cuando le dijera que estaba embarazada, como por casualidad, entre probada y probada de Jocón. En tanto, María esquivaba el tráfico de Lima con ritual habilidad y canturreaba dulcemente una astillada versión de All The World is Green, acompañada del filo bocinas y la percusión de pasos que llegan siempre tarde. Salpicando de la primera Gymnopédie los pasillos de un pobre edificio del Conourbano, Astor enorgullecía sin darse cuenta a su profesor de piano. Astor pensaba en la lluvia y lo profundo que parecen sus charcos y cómo le gustaría caer a través de alguno. Sobre Praia caía otra lluvia simétrica, y los transeúntes se apresuraban por regresar a sus casas, dejando huecas las oficinas y negocios. Alizee, en tanto, ajustaba la soga alrededor del tobillo y, tras cerciorarse que la roca que había dejado encima de su notita y los informes oncológicos estuviese firme, saltaba al agua y se sentía como un latido de brisa. Cerrando su tienda, Júlíus, uno de los casi extintos relojeros de Reykjavík, sería el primer ser humano en percatarse de que el sol ya debería haberse ocultado. El primer día de la Tierra (el primer día real de la Tierra), el sol era el mismo, la luna y las estrellas eran las mismas, las cosas que fluyen y anclan eran las mismas. La luz, sin embargo, era otra. Luego se hizo noche en todo el mundo.

Nadie notó la diferencia.